El artista británico tiene un recurso de oro: su voz, pero ha querido abarcar demasiado
3.0Nota Final

Pocas veces se encuentran artistas cuyo género es difícil de definir, pero ese es desde luego el caso de Rag’n’Bone Man, que en su álbum debut, Human, ha mezclado con -relativo- éxito el soul y el r&b con matices rock, pop y hasta puntos de gospel. Esa es la mayor virtud de su ópera prima, un disco en el que el británico Rory Graham demuestra que es capaz de cantar cualquier cosa pero que, a veces, resulta algo caótico y falto de forma.

La esencia de Rag’n’Bone Man está clara: la voz de Graham, siempre grave pero versátil, parecida unas veces a la de Jack Garratt y otras a la de Sam Smith, pero con un giro personal. Sin embargo, el artista ha construido un debut que quizá peca de demasiado ambicioso, en el que intenta abarcar más de lo que debería y termina mezclando estilos sin una razón de ser clara.

Los dos primeros singles, Human y Skin, son temas potentes, con estribillos en crescendo y ritmos fuertes pensados para gustar y sonar en las radios. Son dos apuestas inteligentes, cercanas al r&b pero también al pop. La influencia del soul clásico queda clara en Die Easy, en la que, prácticamente a capella, el cantante de Uckfield da toda una lección vocal en un tema al que no le falta ritmo a pesar de carecer de acompañamiento instrumental. Algo más moderna es Bitter End, en la que el artista mezcla lo mejor de Michael Kiwanuka y Sam Smith con un resultado redondo al que no se le pueden poner peros en ningún sentido.

De entre las baladas, destaca la delicada y elegante Grace, en la que Graham demuestra que solo con la voz y el piano puede hacer grandes cosas. Al lado de este tema, Odetta resulta aburrida y poco natural, como si el artista, que ha compuesto esta balada con Foy Vance, hubiera intentado introducir un toque country que le hace perder frescura y que, además, le es completamente ajeno. El álbum también pierde algo de fuelle en Love you any less, que en ciertos momentos tiene tan poca gracia como las típicas canciones lentas compuestas para Eurovisión, un estilo similar al de As you are, que tampoco aporta nada.

Sin embargo, otros temas, como el nostálgico Innocent man o la potentísima Bitter end aseguran al británico un puesto en las listas de éxitos, un destino que parece aún más claro en Arrow, compuesta con innumerables cambios de ritmo, pero sobre todo en Ego, en la que Rag’n’Bone Man desconcierta con un giro rap que, claramente, está pensado para el gran público.

El artista británico tiene un potencial indudable, y un recurso de oro: su voz rasposa, inconfundible, con la que puede pasar de la nota más grave al falsetto más agudo en cuestión de segundos y sin esfuerzo aparente. Sin embargo, ha querido abarcar demasiado en un álbum de solo 12 temas, un trabajo que aún es más caótico en su versión deluxe, con 19 canciones que pasan del pop más comercial al soul más puro y a temas con un toque jazz sin que quien lo escucha pueda evitar preguntarse si tanta variedad es necesaria y si es cierto que, quien mucho abarca, poco aprieta.

Human se puede comprar online en iTunes.

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