Paramore encuentran un refugio para sus oscuras letras en los 80'
4.5Nota Final

Los últimos años han supuesto una época complicada para el género rock en general. Con la subida del ‘mainstream’, grime, hip hop y sobre todo con las plataformas de promoción online gratuitas como Youtube, los programas televisivos de ‘cazatalentos’ donde no hay apenas lugar para los géneros más duros, o estaciones de radio que tan sólo promocionan determinados estilos de música (así como desafortunados comentarios de personalidades conocidas afirmando erróneamente que el rock está muerto) han hecho que las guitarras eléctricas en su más puro estilo rock, se hayan cubierto de capas y capas de electrónica u otros estilos. Muchas bandas que deberían seguir sonando agresivas (en el mejor sentido de la palabra), poco a poco se endulzonan y pierden la perspectiva.

Los que una vez fueron parte de ese sonido agresivo, vuelven con un sonido de lo más distinto e inusual. Paramore han vuelto, pero reinventados.

Con la salida de Jeremy Davis en 2015, las cosas se complicaron para Paramore. Dos miembros de nuevo, un barco a la deriva y una decisión que tomar; ¿dejarlo o continuar? Según hemos podido saber tras las entrevistas ofrecidas en estas últimas semanas, el apoyo de Taylor York y, posteriormente la vuelta del que fue miembro fundador Zac, han sido cruciales para la continuación de Paramore como banda pero, sobre todo, para la evolución de Hayley como persona y como su propia terapia para abandonar la nube oscura de depresión que, por primera vez, sufría.

After Laughter, su quinto trabajo de estudio, es una terapia colectiva abierta. Pero una terapia distinta, que si te despistas no sabes exactamente a qué te enfrentas.

Cogiendo de nuevo las riendas de su barco (¿Parahoy, quizás?), Williams, York y Farro nos trasladan de nuevo al pop-rock sintético de los 80, al medio y medio de una época embellecida por colores llamativos, figuras estrambóticas, y… ¿felicidad? No, todo lo contrario.

El tema de apertura y primer single extraído del álbum, Hard Times, fue una muestra de la separación de la banda con su sonido habitual. Ritmo tropical, sintetizadores, música en definitiva para bailar, pero, ¿y las letras?, “All that I want is a hole in the ground, you can tell me when it’s alright for me to come out”. Así abre el primer verso una Hayley Williams que, a pesar de iluminarse con colores, efectos y purpurina, canta bien alto que no está bien, que ha llegado a tocar lo más hondo, su época oscura.

Dejando claro sus influencias de nuevo, deja ver pinceladas de esos aires ochenteros en Rose-Colored Boy, donde vemos a una joven Blondie entre de nuevo oscuras líneas “Cause I just killed off what was left of the optimist in me”. 

Las letras crudas y directas se repiten a lo largo del elepé. Told You So, su segundo y último single antes de la salida del álbum, a pesar de resultar un tanto repetitivo, la progresión de acordes y de nuevo la bruma oscura que lo envuelve, lo convierten en uno de los singles más jugosos y esclarecedores del trabajo.

Fake Happy abre con una preciosa balada, de tan sólo Williams con una guitarra acústica, anunciando que su felicidad es falsa. Pero, ¿cual es la mejor manera de combatir la tristeza? Cambiar totalmente el registro a un tema dance-pop con un estribillo de lo más pegadizo con el que pide no preguntarle qué tal estado, no quiere mentir, e implora que a fin de cuentas, aquí todo el mundo pretende ser feliz, aunque no sea cierto.

No todo son tracks para una pista de baile. A lo más puro estilo Hate To See Your Heart Break, Williams abre un corazón dañado tras mucho desgaste en 26, una preciosa pero desgarradora balada en la que culpa a “alguien” de derrumbarla, romperle el corazón y robarle su libertad.

El tema más duro llega sin duda alguna con Forgiveness. Una vez más, el contraste de música y letra se hace notable y también algo confuso. Hayley se ve en la encrucijada de perdonar a alguien que busca su perdón, alguien que le ha hecho daño. Perdonar no significa olvidar, y tal y como deja claro, ella nunca lo olvidará. Obviamente tenemos que lanzar la piedra aquí, ¿habla la canción sobre Jeremy?, ¿es a su ex-compañero de banda a quien no puede perdonar?. Suponemos que nunca lo sabremos…

Un halo de luz se hace paso entre tanta miseria con Grudges, y no es nada más y nada menos que para gritar bien alto y claro en público la felicidad de Hayley al reencontrarse de nuevo con Zac, un amigo de la infancia y compañero de banda que le devuelve la sonrisa y las ganas de volver a tocar.

Caught In The Middle e Idle Worship nos traen de vuelta, en cierta medida, el pop rock de la era ‘Self-Titled‘. No sólo las guitarras destacan sobre el resto de parafernalia ochentera, sino que Hayley, a lo largo y ancho de estribillos rápidos y pegadizos, muestra las características que la han hecho destacar como una poderosa vocalista y frontwoman del punk pop y pop rock en la última década.

El tema que más chocante resulta del disco es sin duda No Friend, en parte por ser la primera canción en la historia de Paramore no cantada por Hayley, sino por una voz masculina, nada más y nada menos que la de Aaron Weiss de MeWithoutYou, la banda favorita de Hayley Williams. Un tema que roza lo psicodélico con una base en espiral acompañada por, más que letras de una canción, un discurso agresivo y enfadado, un llamamiento cargado de rabia. Una propuesta interesante que nos recuerda, en cierta medida, a la narrativa de Future.

Tell Me How pone el broche final de la manera más oscura y fría posible al trabajo. “Think I’m tired of getting over it, just starting something new again”. Una vez más, un grito desesperado de auxilio ante otra situación que hunde y agota emocionalmente a Hayley.

Durante los 12 temas que conforman este álbum, Williams muestra el período oscuro al que ha estado sometida, una depresión que la ha empujado a casi abandonar el barco, y también muestra, junto a sus  compañeros, la transición de un sonido a otro, de una “adolescencia” a una “madurez” musical donde reconocen sus debilidades e imperfecciones. Donde muestran que a pesar de los obstáculos, por fin han encontrado un nuevo camino y un nuevo y brillante -con suerte- futuro. Un futuro en el que los podremos ver bailar y disfrutar sobre el escenario de nuevo.

A pesar de haber visto una transición entre cada trabajo, el salto abismal entre el anterior y este álbum resulta todavía algo difícil de digerir. Es una apuesta arriesgada pero cuidada, que parece haber dado ya sus frutos con los más de 20 millones de visitas a su nuevo vídeo, tan sólo en Youtube. Sólo el tiempo dirá, pero, ¿quién nos iba a decir que las letras extremadamente ‘emo’ irían tan bien para un disco tan ‘bailable’?

After Laughter saldrá mañana a la venta y podrá conseguirse de manera física y digital.

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