Nothing But Thieves estrenan el videoclip de su nuevo single Amsterdam.

El quinteto de Southend-on-Sea, Essex, está de vuelta. Hace unas semanas los veíamos como cabezas de cartel del festival Live at Leeds, siendo esta una de sus primeras actuaciones en directo en mucho tiempo y en la que se suponía que sería la última vez que tocarían su álbum debut en su totalidad.

La semana después, anunciaban no sólo una mini gira a finales de este mes en varias ciudades de Reino Unido, para despedir finalmente su disco debut, sino también la salida del primer single de su segundo álbum, un trabajo que llevará el nombre de Broken Machine y saldrá el 8 de septiembre.

Este nuevo single, Amsterdam, marca el final de una era y el inicio de otra. Una era dictada por uno de los mejores álbumes debut que hemos visto en mucho tiempo, tanto en cuanto a letras, como música o puesta en escena. Un debut que capturó a la perfección la esencia de Nothing But Thieves, los futuros herederos de la escena rock, unos herederos que en su momento nos aventuramos a decir que serían los futuros Muse y, el pasado año, se fueron de gira nada más y nada menos que con Muse.

Esta nueva era marcará un momento muy importante para su carrera, pero también decisivo, pues deben retomar el éxito que recogieron hasta ahora y conseguir elevarlo más y más. Pensamos que era difícil que sacasen un disco mejor que el primero, pero con tan sólo un single nuevo fuera más otro tema nuevo, Design, que han tocado varias veces en directo, nos vemos obligadas a mordernos la lengua.

Amsterdam tiene esa magia de nuevo. Conor vuelve a sorprender con un conjunto de versos fantásticos en los que hace referencia a la frustración de los tiempos que vivimos ahora. La banda nos dejan de nuevo boquiabiertas tras una pista mostrando de nuevo su habilidad para crear los mejores riffs y acompañamientos. Con ese aire pesado, cargado, Amsterdam se hace adictiva, y a su vez despierta algo en nuestro interior que llevada dormido mucho tiempo.

Según la propia banda, «Está inspirada en nuestro amor por los estribillos directos y guturales. Es como si Conor estuviese escupiendo las palabras en tu cara. Es visceral pero tiene también una parte en el medio que te hace sentir como en una pausa en una tormenta en el mar»

Sin duda alguna un tema como este se merecía un vídeo que le hiciera justicia, y así es. Conor y su séquito se desplazaron a Kiev donde en las pasadas semanas han grabado el videoclip. Este tiene lugar en una fábrica de plomo y cobre abandonada, destruida en la Guerra Fría. Ventanales inmensos que dejan pasar una luz tenue y a través de sus cristales rotos. Escenas tétricas y planos dramáticos que junto a la cantidad de polvo y sus bailarines, recogen el significado de Amsterdam perfectamente, enfado, oscuridad y frustración.

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