Con Blossom, Milky Chance dan toda una lección y parecen asegurar que se puede explorar sin perder la coherencia.
3.5Nota Final

Milky Chance aprenden rápido. En apenas tres años y dos álbumes, el vocalista Clemens Rehbein y el DJ Philipp Dausch han encontrado un estilo propio e inconfundible, lo han explorado por los cuatro costados y han construido un nuevo trabajo sólido, Blossom, cargado de sorpresas pero lo suficientemente accesible al gran público como para convertirse en un éxito. Con su segundo disco, los alemanes han intentado- y conseguido con éxito- ofrecer toda una lección de profesionalidad, definir y consolidar su sello personal y demostrar que se puede innovar sin perder el estilo.

La banda de folk-rock lo ha calculado todo al milímetro en Blossom: desde la carta de presentación que supone el single que da nombre al álbum, un tema fresco, concebido para sonar en la radio y con matices de su mayor éxito, Stolen Dance, hasta el broche de oro del trabajo, Heartless, una joya que integra en casi siete minutos lo mejor del indie, el rock e incluso aires de jazz.

Rehbein y Dausch hacen pensar por momentos que podrían convertirse en los próximos The XX, en canciones como Ego, en la que recuperan el rasgueo de guitarra y renuncian al predominio de la electrónica, aunque en otras ocasiones se asemejan más a unos Crystal Fighters menos estridentes, como en otro de los singles de presentación, Cocoon. El sintetizador y los arreglos de Dausch, sellos de identidad del grupo, están presentes de forma constante a lo largo del álbum, aunque en algunos temas de forma más sutil. No es el caso de Firebird, máximo exponente del sonido Milky Chance, que sin embargo incluye giros que sorprenden.

El espectro de estilos se abre aún más con Doing Good, concebida casi como un himno y destinada, sin duda, a sonar impecable y potentísima en directo. El estilo optimista y vibrante se mantiene en Clouds, una canción llena de cambios de ritmo y sin embargo cuidada en cada nota, mientras que temas como Cold Blue Rain remiten al pop-rock de los 90 y otros como Stay muestran el dominio vocal de Clemens Rehbein, impecable en estos cuatro minutos acústicos en los que su voz solo suena acompañada por una sencilla guitarra.

Es cierto que hay canciones de relleno entre los 14 temas que componen Blossom, temas sin los cuales el disco seguiría siendo el mismo, como Losing You o Bad Things, que sin embargo introduce una nota diferente a través de la colaboración con la voz femenina de Izzy Bizu.  Sin embargo, el nuevo material recupera la potencia con otros sonidos, como el de la genial Peripetia, que introduce con maestría y naturalidad  instrumentos de viento, la guerrera Alive, una estupenda muestra del resultado de mezclar rock e indie, y la estudiada balada Piano Song, que abre paso al espectáculo final, Heartless, una canción más larga en la que Milky Chance echan el resto.

La banda alemana tenía un reto que ha superado con creces: el de evitar convertir su material en música de ambiente para chiringuitos. Por ello, han decidido alejarse de sonidos ya muy trillados y construir un estilo propio en el que la experimentación y la mezcla son fines en sí mismos. Con Blossom, Milky Chance dan toda una lección y parecen asegurar que se puede explorar sin perder la coherencia. A la vista está.

Blossom ya se puede adquirir en iTunes.

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