Marsicans traen su colorida paleta de sonidos a Londres y deslumbran ante una sala completamente sold out.

La pasada semana tuvimos la oportunidad de volver a ver en directo a una de las mejores bandas británicas del momento, los coloridos Marsicans.

El cuarteto de Leeds ha conseguido numerosos logros durante el último año. Desde sus innumerables apariciones en festivales y conciertos con todo el aforo completamente vendido hasta lo que ha supuesto uno de sus mayores logros, ser invitados para grabar una sesión en directo desde los emblemáticos estudios de Maida Vale en Londres.

Con todo este reciente currículum a sus espaldas, llegaba el turno de conquistar una vez más al público de la capital británica en una sala que, a pesar de las condiciones climáticas adversas del país, estaba a rebosar.

Entre cálidos aplausos y palabras de ánimo, el cuarteto tomó el escenario donde comenzaron a rasgar los primeros acordes de la energética Friends, seguida por la delicada Far Away (Saudade) y su oda a la amistad.

La primera sorpresa de la noche llegó con un tema nuevo todavía no estrenado y que tocaban por primera vez en la capital, Pop Ups, un cálido tema con rasgos muy ochenteros y un ritmo pegadizo imposible de olvidar, sobre algo que todos odiamos, los interminables pop ups. Dos de los favoritos del público (y también nuestros), Arms of Another y Swimming, trajeron con ellos la locura absoluta, con la sala saltando y bailando como si la vida se les fuese en ello.

Otra sorpresa llegó en forma de Little Thing, otro nuevo sencillo que nos atreveríamos a decir que se trata del tema más rockero y con más peso que la banda ha sacado hasta ahora. Riffs, armonías y unas líneas de batería y guitarra muy potentes, pero sin abandonar por supuesto su arcoiris de sonido, la acercan, de alguna manera, al clásico Plug In Baby de Muse.

Marsicans The Borderline

Wake Up Freya, el último single estrenado hace unos días, supuso la última oportunidad de conseguir algo de aire fresco introduciéndonos a todos lentamente en un trance mágico y agradable, antes de meterse de pleno en la última parte del set. Encabezada por Gone In a Second, transcurrió en un abismo de calor y mucha energía positiva, en el que el ambiente de fiesta seguía presente.

Las increíblemente sexy Too Good y Throw Ourselves In trajeron consigo la participación del público, un público muy entregado que en todo momento no dejó de saltar, bailar y cantar todos sus temas a pleno pulmón. Algo que continuaron haciendo durante Absence, una canción dedicada a todo el público, el momento culminante de la noche en el que, una vez más, la alegría y las incesantes sonrisas tiñeron la sala.

Una fantástica pero corta velada en la que pudimos comprobar, una vez más, por qué la “fórmula Marsicans” funciona con tanto éxito.

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