La banda ha decidido optar por un peligroso nuevo aire, y el resultado es un álbum deslavazado, confuso y falto de coherencia pero con algunas joyas escondidas
3.0Nota Final

En una industria musical en la que bandas consagradas como Coldplay han pasado de la delicadeza de temas como Clocks o Yellow al batiburrillo radio-friendly de Adventure of a Lifetime, en un tiempo en el que U2 colabora con Kendrick Lamar no una, sino varias veces, no cabe ya sorpresa alguna al escuchar el nuevo disco de Editors. Violence, que verá la luz este 9 de marzo, es uno de esos álbumes que los propios artistas suelen presentar como “un disco diferente”, “un sonido nuevo” o un trabajo fruto de la experimentación.

La banda de Birmingham ha decidido optar por un peligroso nuevo aire, y el resultado es un álbum deslavazado, confuso y falto de coherencia pero en el que pervive, aunque escondido bajo capas y capas de sintetizadores, teclados y solos de guitarra que intentan ser épicos, un aire del sonido original de Editors.

No es, ni mucho menos, la primera vez que los británicos juegan con sonidos electrónicos, no hay más que echar la vista atrás y recordar la destacable Papillon (2009) una apuesta decidida por el sonido oscuro y maquinal, duro, casi underground, que aún hoy es uno de los buques insignia de la banda. Pero en este Violence parecen no haber querido renunciar a nada. Guitarra, voz, teclas, sintetizador, percusión. Todo ello en todo momento, de forma simultánea. Explicaba Tom Smith que contaron en la producción con la ayuda de Blanck Mass, “un tío que hace música electrónica brutal”. Para el vocalista, el nuevo álbum de Editors “cuando es electrónico, es un disco muy electrónico. Pero cuando tiene guitarras, es también muy guitarrero”. El problema en Violence es que, a pesar de lo que diga Smith, es muy difícil discernir cuándo ocurre cada cosa.

Como un cajón desastre, temas como Magazine o Violence hacen gala de una voluntad de experimentar que queda más allá de toda duda pero que termina por hacer de algunos temas sucesiones de sonidos distintos e incluso contradictorios sin un hilo conductor. A ello se suman innecesarios cambios de ritmo, riffs de guitarra que no encuentran su sitio y el uso y abuso de una amplia gama de arreglos electrónicos. Como contrapunto, unas letras que tratan de ser críticas –en el caso de Magazine, un ataque a políticos y altos cargos sedientos de poder- o casi épicas –no hay más que escuchar Violence- pero que rozan un malditismo excesivo.

Más interesante resulta la mezcla en otros cortes como Nothingness y Darkness at the Door, que, sin embargo, acaban pecando de excesiva ligereza. Algo parecido ocurre con Counting Spooks, cuyo inicio promete, pero cuyo final techno resulta completamente innecesario y desvirtúa el conjunto.

Bien es cierto, sin embargo, que aunque la errática incursión de Editors en los caminos de la experimentación deja bastante que desear, los de Birmingham han conseguido salvar los muebles, gracias a temas notables, que aún destacan más entre los anteriores. Es el caso del corte que abre el álbum, Cold, diseñado a mayor gloria de la voz de Smith, y del acertado segundo single, Hallelujah (So Low), que sí consigue ser realmente duro y épico. Pero sobre todo brillan en medio de la confusa propuesta de Violence temas como No Sound But The Wind, una propuesta sencilla con una letra preciosa y la mesurada, casi delicada Belong, que cierra con gusto un disco que, con ese final, deja buenas sensaciones que no se corresponden del todo con la realidad.

El último trabajo de Editors resulta interesante en la medida en que es diferente, desde luego, pero entierra temas notables e incluso bellos en medio de una amalgama de sonidos que, bajo la etiqueta de “experimentación” intentan sorprender y solo logran confundir. Se echa de menos, sobre todo en el caso de una banda con una carrera ya consolidada, cierta coherencia y una decisión clara acerca de la nueva dirección que tomarán los británicos a partir de este elepé. Tanta novedad, tantas y tan distintas innovaciones en solo nueve temas resultan, más que un giro musical, una vuelta de campana.

Recordamos que Editors estarán tocando en la sala Razzmatazz de Barcelona, la Pelícano de A Coruña y La Riviera de Madrid los próximos 26, 28 y 29 de abril respectivamente. Las entradas están a la venta a través de Ticketea.

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