Aunque nos cueste admitirlo hoy es, para muchos, un día grande. La final de Eurovisión congrega ante las televisiones de toda Europa cada año a miles de personas que al día siguiente juran y perjuran que solo lo vieron haciendo zapping, que ese no es su rollo, que no tienen ni idea de quién ha ganado. Y de un tiempo a esta parte, también a los llamados eurofans, una nueva subespecie de fans que, desde enero, tiene este día marcado en rojo en su calendario.

Eurovisión puede sobrevivir en la televisión más años que Jordi Hurtado. El formato gala-en-la-que-cabe-todo es inagotable, se moderniza cada año, con nuevos escenarios, luces, lentejuelas y presentadores de sonrisas blanqueadas y, aunque a muchos les cueste admitirlo, es un entretenimiento de primera porque, al ser un concurso anual, no agota al espectador, que, en su mayoría, se sienta frente a la tele con el mismo espíritu con el que muchos ven un reality. «Solo es curiosidad». «En realidad lo veo para reírme». «Esto es carne de meme». Y un largo rosario de excusas.

Que en el «festival de la canción» europeo lo menos importante es la calidad musical es un hecho, pero en Plusstage somos valientes y nos hemos marcado el reto de encontrar una decena de canciones eurovisivas que pueden salvarse de la quema. Dadle al play y disfrutad de nuestra selección. Y si no os convence, recordad: tenéis 364 días para desintoxicaros.

1. Lordi – Hard Rock Hallelujah

Sabemos que no es demasiado original, pero es de justicia. Nadie se esperaba la aparición de un grupo de metal sobre las tablas del escenario de turno. Nadie esperaba tampoco que esa banda viniera de Finlandia y que sus miembros aparecieran con un attrezzo que los situaba a medio camino entre vikingos y caminantes blancos de Juego de Tronos. Lordi hizo más que dar una sorpresa (a algunos seguro que un susto): metió un gol al género eurovisivo, y lo hizo con todo en contra.

2. Lena – Satellites

No nos podemos olvidar de la concursante alemana que fue una de las primeras en trasladar su canción eurovisiva a las radios musicales de toda Europa. Muchos compararon a Lena, en su momento, con Amy Winehouse, pero lo cierto es que se acerca más a una versión indie de la diva británica. Con este tema fresco y elegante, Lena se llevó el concurso a casa en 2010.

3. LT United – We are the winners

Un ejemplo algo menos obvio que los anteriores de una canción que rompió estereotipos. Un buen ejemplo, también, de cómo no tomarse en serio un concurso que dista mucho de serlo pero sin caer en el ridículo. Donde Lituania tiene a LT United, España tiene al Chikilicuatre. La conclusión, más clara, agua. Esta parodia de boyband de cincuentones, una mezcla entre Il Divo después de una noche de fiesta y algunas bandas punk de los noventa que se han quedado anticuadas, lo tenía claro: iban a ganar Eurovisión. No hace falta decir que no lo hicieron.

4. Firelight – Coming home

A estos malteses les gustaba Mumford and Sons. Mucho. Muchísimo. En concreto, I will wait. Solo por hacer un calco perfecto de esta canción y atreverse a llevarla a Eurovisión, con toda su cara, ya se merecen un puesto en este ranking. Por eso y porque llevaban un banjo (claro), y sombreros, y unos peinados de los que no se suelen ver en escenarios de ese glamour desde los años 80. Nos gusta Mumford and Sons, qué le vamos a hacer.

5. Koza Mostra & Agathon Iakovidis – Alcohol Is Free

Grecia. Música de sirtaki, un vocalista senior, tipos vestidos con polo y ¿falda? Y, de repente, ska. Así, sin previo aviso. De «Mi gran boda griega» a La Gossa Sorda en cuestión de segundos. Y un mensaje inspirador: «El alcohol es gratis». Sobran los motivos para salvar esta joya de la quema.

6. Max Jason Mai – Don’t Close Your Eyes

Ya hemos visto que Eurovisión es territorio comanche para el rock. Por eso redescubrir esta canción de Eslovaquia -en serio, Eslovaquia- en 2012 nos ha alegrado el día. Sí, el cantante se cree una reencarnación del Steven Tyler de los 70 y sí, el Steven Tyler de casi 70 años se mueve mucho más y mejor, pero es rock. Rock en Eurovisión. De nada

No, no pasó de las semis, pero lo que importa es participar.

7. Zdob şi Zdub – Boonika bate doba

En 2005,  estos moldavos cuyo nombre nos hemos visto obligadas a copiar y pegar llegaron a Eurovisión con ganas de liarla, y lo hicieron con esta locura de canción, que mezcla una estética de indios americanos con ritmos de algo indefinido parecido al folk y, a ratos, al rock y a algo de rap. Todo ello cantado por un vocalista para el que, sencillamente, no tenemos palabras. ¿Qué podía salir mal?

8. maNga – We Could Be The Same

Que Eurovisión prestara atención a la música emo sería demasiado pedir, por eso no nos hemos atrevido a hacerlo. Pero después hemos recordado la entrada de Turquía en 2010 y nos ha reconciliado un poquito con el mundo. Solo un poquito, porque la canción de maNga es emo blandito, impoluto, que recuerda a aquellos Tokyo Hotel de los primeros 2000. En fin, no se le pueden pedir peras al olmo.

9. Anouk – Birds

2013 fue el año en que Anouk dio una lección de buen gusto a Europa. El nombre de la cantautora habla por sí solo en su Holanda natal, y en los escenarios eurovisivos ofreció una actuación sencilla, elegante, a la que el público, a juzgar por el jolgorio de fondo, está muy poco acostumbrado. Y lo hizo con pantalones y camiseta negra. Ni brillaban ni nada. La tenemos que querer.

10. Kaliopi – Crno Belo

Teníamos que incluir a una diva y Conchita está más que vista, así que hemos decidido incluir a la única que se desmelena sin previo aviso a mitad de la canción. Una mezcla entre Evanescence y Mónica Naranjo en su mejor época. Bien, Macedonia, bien.

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